Redacción
Enfrentamiento cultural, uso comercial de un término comunitario arraigado profundamente entre los purépechas, e incluso la prostitución de la cultura indígena, es lo que ha representado la realización de la K’uínchekua en Michoacán, que ha convertido este término en un desafortunado espectáculo turístico, lamentó la pireri Rocío Próspero Maldonado.
Como parte del Consejo del Fuego Nuevo, Próspero lamentó la mercantilización de un término que de manera ancestral ha sido utilizado para la celebración del Año Nuevo Purépecha, el Kurhikuaeri K’uínchekua: “Nosotros protestamos por el uso del término k’uínchekua; este término le pertenece al pueblo purépecha porque lo estamos utilizando desde hace 33 años, y en este punto ahorita el gobierno se pone a decir que es propiedad comercial del turismo, y dijimos ¿como por qué?”.
Mostró su indignación, debido a que las autoridades estatales en materia de turismo han ignorado las voces del pueblo purépecha que se han opuesto a la utilización de su cultura y tradición con fines comerciales, y es que el término k’uínchekua, no es únicamente fiesta, conlleva un significado mucho más profundo: “Usamos el término k’uínchekua por nuestra celebración al Fuego, al sol como ente de vida; originalmente se llamaba la celebración del Fuego Nuevo, y estuvimos haciendo una revisión del porqué le llamábamos así, y determinamos que debía llamarse Kurhikuaeri K’uínchekua, porque es la celebración al dios sol; entonces, es el término que se usa como fiesta o celebración, y la utilizamos porque para nosotros esta celebración tiene como fin que se despierte los sentidos. K’uínchekua viene de k’uíni, que es dormir; es un poco como alterar los sentidos para que puedas estar en otro plano y ver diferente”, explicó.
Indicó, además, que este espectáculo ha provocado un enfrentamiento cultural entre las danzas que se presentan, toda vez que los danzantes o músicos de diversos pueblos han buscado adaptar o copiar los bailes más vistosos, alejándose de los orígenes de sus danzas, provocando cambios radicales, a fin de hacer más vistosos y provocando desencanto en aquellos que no son invitados.
Próspero Maldonado cuestionó: “¿Quién define cuáles danzas representan? ¿Bajo qué criterio lo hacen?
“Es un enfrentamiento cultural, se cometen errores horribles; el medio urbano quiere encasillar a la comunidad purépecha en su modelo que ellos tienen. Lo que más molesta es el hecho de que sabemos a dónde va tendiendo esto: la idea es hacer aquí una Guelaguetza, y resulta que la Guelaguetza también es una porquería y la gente originaria de Oaxaca se ha cansado de decirlo: los están explotando y prostituyendo su cultura, pero ahora aquí siguen; para allá va que vuela la K´uínchekua.
“Se han generado inventos en algunas comunidades por lo que han llegado a ver; por ejemplo, los Tlahualiles es muy llamativa, y mucha gente ni sabía que existía esa danza; ahora hay que copiarles para hacer las danzas más llamativas; otro ejemplo: en Santa Fe de la Laguna hay una danza para el 6 de enero, que son los T’arhetsku ampakiti, y salen ciertos personajes que cargan una media luna en la cabeza; actualmente van modificando y generan nuevas figuras cada vez más grandes y vistosas, están copiando lo que están viendo. Es una sarta de errores garrafales que se están cometiendo alrededor de la cultura, la están prostituyendo porque eso es lo que está pasando”.
Explicó que continuará luchando por el respeto a la cultura y las tradiciones de su pueblo, y cuestionó a las organizaciones políticas que, supuestamente a nombre de las comunidades indígenas, han impulsado los procesos de autogobierno, quienes no han mostrado ningún tipo de inconformidad con la utilización de dicho término. “¿Dónde están los que tanto pregonan que son los grupos que defienden a las comunidades y la autonomía, dónde están? Entonces qué porquerías, qué suciedad en todo esto, es terrible y triste”, lamentó.








